El jueves 16 de julio queremos llamar la atención sobre un pequeño objeto con grandes consecuencias: la colilla del cigarrillo.
Las colillas de cigarrillos siguen acabando a menudo en la calle, en zonas verdes o en las alcantarillas. Son perjudiciales para el medio ambiente y difíciles de limpiar. Con las colillas gigantes, ponemos de manifiesto la magnitud del problema que supone una colilla pequeña.
Nuestro asesor ambiental está entablando conversaciones constructivas con los residentes de esta zona. Se están repartiendo ceniceros portátiles gratuitos a los fumadores. Esto les permite apagar sus colillas y llevárselas si no hay una papelera cerca.
Los operarios de recogida de basura limpiarán las colillas de cigarrillos al mismo tiempo, utilizando una aspiradora especial para colillas y pinzas para recoger la basura.
Esta acción se alinea con la campaña Hey Viespeuk, mediante la cual Waardlanden colabora con los municipios para reducir la cantidad de colillas en las calles. Porque las colillas en la calle son simplemente inaceptables.